Venturas y Desventuras de una Carcoliti

21.10.04

La rebelión de todos los días

"No quiero conocer mi destino con 40 años de antelación. No quiero saber que viviré lo bastante para conseguir tener un piso de mi propiedad y un poco dinero de más en el banco, lo suficiente tal vez para comprarle un coche a mi hijo que heredará un piso discreto y tendrá un trabajo como el mío, con suerte. No quiero jubilarme siendo técnico de investigación de mercados y tampoco quiero jugarme la jubilación persiguiendo ofertas en otras empresas, dando golpes de efecto que, de salir bien, beneficiarían sólo a las empresas y, de salir mal, terminarían con mi horizonte profesional". No lo digo yo, lo dice Edmundo Gómez Risco, el protagonista de la novela 'Lo Real' de Belén Gopegui (ésta sí que es una escritora que no necesita de Planetas para seguir fiel a sus principios, ni de campañas mediáticas para convencernos de su talento; basta con leer sus libros), pero lo suscribo totalmente. Ése es el triste panorama de la mayoría de nosotros y parece que, aunque lo conocemos y rechazamos teóricamente, nada hacemos para modificarlo. Realmente, la cuestión es que el Sistema, tal y como está montado, te deja bastante poco margen de acción, o te haces franciscano o, como Edmundo, optas por la corrupción como fuente económica que permita dar ese salto cualitativo que le falta a tu existencia para dejar de sentirte como un pelele del sistema y encima orgulloso de pertenecer a él y agradecido. Decir NO, sin optar ni a uno ni a otro corportamiento, es cosa de Carcolitis, tildados de perdedores o frustrados por los que no se atreven a plantarse. Si los ciudadanos del batallón, los que realmente mantenemos los países con nuestros impuestos, dijéramos basta y dejáramos de consumir todo como ovejitas, y nos diésemos cuenta del poder que tenemos en nuestras manos, el mundo incluso podría ser mejor. Es verdad otro mundo es posible, incluida otra forma de entender al democracia, pero hay que atizar mucha mente cobarde, que esconde su miedo y mediocridad, que practica el más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer y que ataca a su igual que se ha atrevido a hacer valer su dignidad humana y reclamar sus derechos como ciudadano.